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Patria - Fernando Aramburu

   

Son amigos íntimos desde la infancia: Txato y Joxian. Son amigas inseparables desde la niñez: Bittori y Miren.Txato es el esposo de Bittori (niños: Javier y Nerea). Joxian es el marido de Miren (niños: Arantxa, Joxe Mari y Gorka). Las familias son muy unidas y comparten todas sus penas y alegrías. Un día se muere Txato y ya nada es como antes. Porque Txato no se muere de una enfermedad o de un accidente: es asesinado por ETA.

En su novela “Patria” Fernando Aramburu nos deja vivir muy de cerca los destrozos y el daño que causó la lucha armada de ETA en las vidas de dos familias concretas así como en la sociedad vasca y española en general.

Los lectores acompañamos a los nueve protagonistas y experimentamos cómo cada uno de ellos sale perjudicado a su manera por el proceso de corrosión social provocado por la confrontación política: en el día a día asistimos a la pérdida de la amistad, de la confianza, de la empatía y de la solidaridad en las relaciones entre las dos familias. Al mismo tiempo asistimos a la intrusión de la desconfianza, la incomunicación, el desprecio y hasta la violencia entre estas familias. Al final sólo hay perdedores: a nivel individual de los protagonistas como a nivel de la sociedad que ellos reflejan. Pero al final del libro también parece vislumbrarse un posible camino para que las heridas puedan sanar: reconocer la culpa y pedir perdón.

Casi no he entrado en los detalles del propio argumento de la novela por una simple razón: no quiero privar a los lectores del placer de desenredar por su propia cuenta el complejo entramado de diferentes perspectivas y niveles temporales. Pasamos del presente de un personaje al pasado de otro y desde ahí otra vez al presente y así sucesivamente. Pero las perspectivas y planos temporales siempre están entrelazados entre sí como la misma realidad, haciendo que incluso la estructura del texto contribuya a que el texto gane autenticidad. Durante la lectura las perspectivas y niveles temporales se van relacionando más y más y nos acercamos al cuadro completo en un proceso de lectura mucho más estimulante y convincente que en una narración lineal.

Al final, ¿cuál es la impresión que perdura en el lector de la novela? En mi caso, sobre todo, es el lenguaje.Y esto puede sorprender tratándose de un libro sobre el conflicto vasco, un tema de tanta relevancia política y social en sí mismo. En mi opinión el tratamiento literario que Aramburu hace del tema es admirable: con mucha delicadeza y empatía hacia todas las partes implicadas en el conflicto describe las consecuencias desastrosas de esta confrontación. Pero es el lenguaje directo, inmediato y auténtico -auténtico, al menos desde la humilde perspectiva de un hablante no nativo de español - lo que da una credibilidad extraordinaria a la novela. La manera de expresarse de los protagonistas, los dichos, las expresiones idiomáticas que utilizan han hecho que durante la lectura me sintiera tan inmerso en la novela que me parecía incluso percibir el olor a pescado en la cocina de Miren.